Una de las muchas ventajas de la Aromaterapia es que puedes asociarlas con otras terapias para maximizar sus beneficios y actuar con mayor eficacia en el organismo.
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Los aceites esenciales naturales se extraen de las plantas, flores, semillas, cortezas y algunos frutos, de ahí su alta concentración de pureza. Por lo tanto, es necesario tener en cuenta la cantidad adecuada, la vía de administración adecuada, un diagnóstico correcto, el aceite adecuado para cada persona, etc. para evitar reacciones contrarias a las esperadas en el organismo.
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Historia de la Aromaterapia y los Aceites Esenciales

La Aromaterapia es una alternativa de curación natural, con más de 8.000 años. Se inicia en la época de las antiguas civilizaciones, donde sus curanderos elaboraban fórmulas aromáticas con hojas, flores y hierbas, y las usaban como técnicas para curar enfermedades.
Las plantas aromáticas, en el transcurso de la historia han sido utilizadas para varios fines. Como el caso de los egipcios que embalsamaban los cuerpos de sus difuntos, aprovechando las propiedades de ellas.
Así mismo, con el potencial de los productos naturales se elaboraron medicinas, perfumes, pastas, ungüentos, etc. En los que se empleaban el anís, el cedro, el ajo, la cebolla, las uvas, entre otras.
Fueron los griegos quienes descubrieron que ciertas flores emanaban un olor relajante y que incitaban al sueño y otras que estimulaban y renovaban. Lograron además, absorber su olor por medio del aceite de oliva. Y utilizaron luego el aceite perfumado para propósitos medicinales y cosméticos.
La India por su parte, usa las plantas como reflejo de la visión religiosa y filosófica del hombre. Por ello, la medicina india esta basada exclusivamente en las plantas, reflejando los principios vegetarianos de sus religiones.
También China tiene una tradición muy antigua de medicina herbal, que se utiliza en combinación con la acupuntura.
La aromaterapia moderna comienza en Europa, en 1920, con René Maurice Gattefossé, químico en la compañía de perfumes quien descubrió que algunos de los aceites esenciales que utilizaba en los productos, eran mejores desinfectantes que los antisépticos químicos que usaba comunmente.
Dicho descubrimiento lo hizo cuando se quemó gravemente la mano en una explosión del laboratorio, y sumergió la mano en aceite puro de Lavanda. Notó que se curó rápido, no se infectó y no le quedó cicatriz.
Esta experiencia lo llevó a estudiar e investigar el uso de los aceites esenciales en dermatología, y sus usos medicinales.
Así, la Aromaterapia o medicina aromática, cobra real importancia desde tiempo suficiente como para poder considerar su valor terapéutico y su acción fisiológica benéfica. Es una medicina natural libre de tóxicos, que no lastima ninguna zona del cuerpo.
